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El mundo de la moda es bastante absurdo. ¿Cómo podemos saber quién empieza los movimientos? Cómo es que en los 90`s la gente mataba por jugar al paddle. En los 2000 apareció el sushi, y ahora salís a caminar y aparecen barbudos con cerveza+papas+queso cheddar? Bueno, en todo este circo, el café tiene su escena. Resulta que si bien, como les dijimos en la nota anterior, somos un país que casi no tomamos café, parece que si nos subimos a las modas pasajeras. Ahora bien, aclaramos que no realizamos ningún juicio de valor. Las modas están para atravesarlas probarlas, bailarlas y no ser los aburridos que se quedan mirándola desde afuera. Así que, bienvenidos a la tercera ola de café.

Surfeando las olas: 1 ra y 2 da.

Si hay tercera hay primera y segunda. La historia es aburrida, así que vamos a ser sintéticos. La primera ola surge a partir de la 2 da guerra mundial, cuando nace el café instantáneo para resolver el transporte del mismo a los soldados yanquis. (Si, como siempre, la guerra impulsando los avances de la humanidad) Después vieron el negocio y lo masificaron. Lo vendieron para consumo hogareño y para las tiendas que vendían comida tipo bistró. Grandes cadenas. Grandes ganancias. Ola dinero.

Se va la segunda. Pasó entre 1960 y 1990, cuando aparece la máquina para café espresso. Invención italiana, que logró, en parte porque los italianos son los reyes del marketing, posicionarse como una referencia de calidad. Esto trajo consigo una segmentación del consumo, al individualizarlo. Varios tamaños, nuevas categorías y orígenes. Digamos que gracias a esta ola, le podés decir hola al capuccino y al latte.

La tercera no es la vencida.

La tercera es la aparición de la figura estelar del barista. El sommelier de café. El hipster con chaleco, barba y anteojos que te va a enseñar a tomar feca. Pero no solo eso, toda esta ola impulsada con estos personajes, que gustan de hacer corazones y cisnes con la espuma del café, son mucho más que un estereotipo. Son realmente unos conocedores y apasionados del tema que estudian los orígenes, las cosechas, el tipo granos, las variedades, etc. Nerds totales del café. Y esto está bárbaro. Para decirlo con muchas b, que los baristas levanten la bara del café. Porque al darle un mejor producto a la gente, informarla, ofrecerle nuevas variedades e interiorizarlas, mejoran a todo el mercado. A los jóvenes ya no les da lo mismo un café a tal temperatura, y preparado del tal forma. Y decimos los jóvenes porque son los abanderados y consumidores principales del movimiento internacionalista de la tercera ola de café.

Además de la importancia del barista y toda su magia, tenemos que decir que la third wave coffee incluye una palabra muy abierta que es la experiencia. Y esto involucra, la ambientación del lugar, la música, la decoración, el trato de los mozos, los horarios, la carta de comida, el diseño y la tecnología. La tendencia es lugares funcionales, minimalistas, con un concepto claro a transmitir. A veces el local está decorado como si fuese un tostadero, otras con un diseño racional, con madera, generando climas cálidos, y otras siguen un estilo afrancesado o italianizado que trae una onda romántica y nostalgiosa. Además de contar con una buena banda ancha, y un clima que invite a que te quedes. Y no como el cafetín de la esquina, a estar de paso.

Ya finalizando es hora de decirles chau. Por lo menos, hasta la cuarta hola, que según dicen está cerca, y trae nuevos desarrollos y conocimientos sobre los procesos de producción de esta bebida que nosotros producimos y a todos nos gusta tanto. Esperamos, como en las otras tres, estar a la altura.

Saludos, y hasta la próxima nota.