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Millones de personas comienzan el día con una taza de café. Este espacio está dedicado a los amantes de esta deliciosa bebida centenaria. Conocé más sobre las propiedades nutritivas y alternativas culinarias que pueden elaborarse con la línea de cafés Oyambre.

De la planta a la taza

El cafeto (Coffea) de la familia de las rubiaceas es un pequeño árbol originario del sur de Asia y el África subtropical de abundantes hojas verdes, con flores blancas y rosáceas. Sus frutos son unas bayas rojizas de cuyo interior de extraen los granos de café.  Para subsistir, el cafeto necesita gran cantidad de luz solar y lluvia, con temperaturas que oscilen entre 15 y  24ºC. Su vida útil se estima entre 20 y 30 años.

Una vez realizada la recolección, existen dos alternativas para preparar los frutos para su procesamiento: el método seco y el método húmedo. El primero consiste en secar las cerezas recogidas a la luz del sol sobre una superficie de cemento, durante cuatro semanas.

Por su parte, el método húmedo contribuye a la conservación de las propiedades del café al separar la pulpa de las bayas casi inmediatamente, en vez de secarlas. Luego de esa etapa se procede a retirar la cáscara, pulir y clasificar los granos según su tamaño y densidad.

En Oyambre procesamos exclusivamente la especie Coffea arábiga. De ésta se obtiene el café de mejor calidad y el único que se bebe sin mezclar con otras variedades.  Los cafés de este tipo se nombran por su lugar de procedencia, principalmente de Brasil, principal productor a nivel mundial.

Los granos de café  están recubiertos por un fruto o cereza que adquiere un color rojizo brillante cuando se encuentra maduro y a punto para su recolección.

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Existen dos formas de preparación inicial del café para su proceso:

El método seco consiste en extender las cerezas recogidas en una superficie de cemento a la luz del sol durante cuatro semanas.

El método húmedo contribuye a la conservación de las propiedades del café y su principal característica es que la pulpa se separa de la baya casi inmediatamente, en lugar de dejar que las cerezas se sequen.

Completan el proceso el secado, el retiro de la cáscara, el pulido y la clasificación según tamaño y densidad.

El arte de la tostación

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Consideramos que la tostación es un arte. En esta etapa logramos el aroma y el sabor del café predilecto por nuestros clientes.

Si el grano no se tuesta en el tiempo y temperatura adecuados, los sabores contenidos no salen a la superficie y el producto resultante puede no ser el  esperado. Por el contrario, si la tostación se realiza a una temperatura excesivamente elevada o se prolonga demasiado, el grano tendrá un sabor ácido y poco agradable.

La combinación de la temperatura ideal  y el tiempo de tostación justo es el secreto que le da el sello de calidad a los cafés Oyambre.

Luego de la tostación se procede al enfriamiento del grano, preferentemente por aire. Éste debe enfriarse totalmente lo más pronto posible, puesto que la cocción prosigue mientras se conserva el calor.

Historia del café

El árbol del café es originario en la zona de Etiopía, donde  aún hoy crece en estado silvestre.

Sin embargo, fue en el Yemen donde se inició el cultivo que luego se extendió por todo el mundo. Según cuenta la leyenda, unos esclavos sudaneses que pasaron por Etiopía en su viaje hacia Arabia llevaron como provisiones bayas de café para sobrevivir durante la travesía. Se estima que así llegó la bebida al reino saudita.

La ciudad de La Meca y luego Constantinopla albergaron los primeros cafés, llamados kahve-kanes. Esos lugares adquirieron notoriedad por su lujosa decoración. Rápidamente se convirtieron en centros de la vida social y empresarial. Gracias a unos comerciantes venecianos, el café llegó  a Europa en 1615. Las versiones señalan que el primer café se inauguró en Venecia en 1633.

En Inglaterra, el primer café se instaló en Oxford en 1650.

Los holandeses llevaron los primeros cafetos a Surinam, en Sudamérica, subcontinente que rápidamente se convertiría en el centro cafetero del mundo. En 1727 se fundó el primer cafetal en Pará (Brasil), con árboles procedentes de la Guayana Francesa.

En 1779, Don Francisco Xavier Navarro llevó cafetos de Cuba a Costa Rica y en 1790 se inició el cultivo en México. Posteriormente, en 1825 se llevaron a Hawai semillas de la plantación de Río de Janeiro.

Con el paso de los siglos el café se convirtió en la bebida más conocida a nivel mundial. Se trata del segundo producto más comercializado, después del petróleo.

¡El café es delicioso y aporta beneficios para una dieta saludable!

El café es una de las bebidas más consumidas a nivel mundial,  tanto por su aroma y buen sabor como por su facultad de estimulante energético.

Aunque en algún momento de la historia se le atribuyeron efectos negativos, actualmente se dispone de una amplia evidencia científica que da cuenta de los beneficios del café para la salud. Numerosos estudios desarrollados en la última década indican de manera consistente que el consumo de café se puede asociar a un menor riesgo de contraer diabetes tipo II, daño hepático (cirrosis), enfermedades cardiovasculares y enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer. Asimismo, su consumo genera una menor incidencia del cáncer de hígado, estómago, colon, recto y mama

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El café es una fuente natural de cafeína, sustancia muy reconocida por su capacidad para estimular nuestro sistema nervioso. El consumo moderado de café agudiza la atención de manera natural, promueve la concentración y la capacidad para comprender, facilita el desarrollo de ideas claras y la memoria a corto plazo. Asimismo, mejora la coordinación, el estado anímico y la motivación de los individuos. Aumenta el rendimiento y resistencia al ejercicio físico y disminuye la sensación de cansancio corporal. Finalmente, en dosis bajas, la cafeína contribuye a mejorar la digestión.